SOCIALISMO DESDE ABAJO



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Secundarios, papás y sindicatos luchan juntos en Francia.


06/10/2026 | 171 vistas | miguel silva







Publicamos acá detalles de las movilizaciones que han cambiado la vida en Francia.
Es un reportaje que salió el día lunes en el diario revolucionario inglés "Socialist Worker".


Docenas de adolescentes ya están bloqueando su escuela en el centro de París a las 7:30 de la mañana de este lunes. 

 Los estudiantes secundarios, muchos de ellos vestidos de negro, arrastran basureros grandes para bloquear las puertas delantera y trasera. 
 

 Algunos se unen a los gritos de “Somos jóvenes, valientes y revolucionarios”. Otros se sientan sobre los contenedores y escuchan hip hop. 
 

 Los carteles de cartón de los estudiantes dicen: “Profs, écoutez vos élèves, rejoignez la grève” —“Profesores, escuchen a sus estudiantes, únanse a la huelga”— y “Soutien aux lycées de banlieues” —“Apoyo a los estudiantes de los barrios pobres”. 

 Alguien despliega una bandera argelina, otro lleva la bandera de Palestina. 

  

Algunas personas dicen que los adolescentes son demasiado jóvenes y que no entienden nada. Pero ellos entienden muy bien la situación que les ha tocado. 
 

 “Necesitamos más profesores y mejores condiciones”, nos dijo el estudiante Maël. “Hace demasiado calor en verano y frío en invierno. Tuvieron que cambiar los exámenes de junio a septiembre porque hacía 42 grados en las aulas.“ 
 

Y es por solidaridad.  
 

“Muchos institutos tienen condiciones diez veces peores que las que tenemos aquí.” Añadió Maël, “Ellos celebran los eventos de mayo de 1968, nosotros lo aprendemos en la escuela. Pero cuando intentamos hacer eso nos dicen ‘no’.”  
 

El movimiento de bloqueo escolar comenzó en las banlieues, los barrios pobres, como Saint-Denis, al norte de la ciudad, donde los muros se están cayendo, hay ratones y los baños están inundados.  
 

Otro estudiante en las barricadas, Joachim, dijo: “Las condiciones en los institutos de las banlieues son catastróficas. Aquí es mejor, pero está muy lejos de ser perfecto. No tuve clases de inglés durante todo el primer año.”  
 

Explicó que los estudiantes también están enojados por el sistema  Parcoursup que ayuda a determinar las opciones educativas después de salir del instituto. “Es un algoritmo que elige por nosotros. No lo maneja un humano y no miran todas tus notas. Es un gran problema”, dijo.

 

Muchos de los estudiantes hablaron el acoso por parte de la policía. Explicaron que drones están sobrevolando la escuela para vigilarlos. Y todos hablaron sobre la solidaridad con los jóvenes en las afueras de la ciudad cuyas protestas han sido reprimidas con violencia policial. Ese mismo día, llegaron informes de un estudiante de 15 años en Lens, en el norte de Francia, que perdió la mano por una granada de la policía.  
 

“Los reprimen mucho”, dijo Maël. “La policía está haciendo cosas ilegales. Intentaron ahogar a alguien la semana pasada.” Otra estudiante, Hélia, dijo que la policía intenta empujar a los estudiantes a ser violentos—“ellos escalan”.  
 

Hélia dijo que el presupuesto para el ejército se ha duplicado mientras el presupuesto para las escuelas públicas se mantiene igual. Y está preocupado por el auge de la extrema derecha en Francia y en toda Europa.  

“Vemos lo que está pasando en Italia con Giorgia Meloni, reprimen los derechos LGBT+ y los migrantes. Eso nos afectará directamente, realmente tenemos miedo por nuestras vidas. 

“La extrema derecha se ha normalizado e incluso los jóvenes están votando por ellos. Los neonazis cada vez pueden atacarnos a plena luz del día. Así que ya no es seguro salir a la calle.” 

  

Al otro lado de la calle, un grupo grande de padres observa a los adolescentes.

Algunos llevan chalecos o insignias de sindicatos y tenían planes de unirse a huelgas convocadas por las principales federaciones sindicales para el día martes contra la austeridad y para apoyar a los estudiantes. 
 

 El estudiante Romain dijo: “Algunos de nuestros padres nos apoyan. Otros no están de acuerdo. Los profesores realmente están con nosotros.” 
 

 Un socio de la federación sindical CGT nos dijo : “Estoy aquí porque mi hijo está ahí dentro”. “Este movimiento puede ganar. Sabemos que puede ganar porque están enviando a la policía. Podemos ganar aquí, en España y en todas partes.” 
 

“Si el movimiento de los trabajadores se une, será un cambio total,” añadió.  Pero dijo que la burocracia sindical ha sido demasiado lenta para actuar, pero han llamado a huelgas y protestas el martes. “Se vieron obligados por el poder del movimiento,” explicó. 
 

 Danielle Simonnet, miembro del parlamento francés por el partido de izquierda L’Après, se unió a los estudiantes.  Nos dijo  que el gobierno había intentado cerrar las escuelas y pasar la enseñanza en línea para intentar sofocar el movimiento.   

  

“Cada vez que hacen huelga, yo estoy aquí,” nos dijo. “Mañana vendré con un casco blanco y un brazalete blanco.” Esto es un símbolo de solidaridad con los jóvenes.   

 Imane trabaja en una escuela en los suburbios. “Las condiciones son realmente malas,” nos dijo. “No quiero eso para las futuras generaciones.   
 

 “No podemos aceptar estas condiciones por más tiempo. Si los estudiantes y trabajadores se unen, podemos cambiar las cosas—somos los únicos que podemos hacerlo.” 

Hoy día, martes, se produjeron manifestaciones en 40 ciudades de toda Francia, en las que trabajadores y padres se unieron al movimiento de los estudiantes de secundaria que reclaman un futuro. 

En París, los organizadores afirmaron que cien mil personas llenaron las calles. Se trataba, en su gran mayoría, de jóvenes estudiantes secundarios y universitarios. 

Los jóvenes gritaron consignas antifascistas. Entre ellas, «La jeunesse emmerde le Front National» —«La juventud manda a la mierda al Frente Nacional»—, en referencia al antiguo nombre del partido fascista RN. Y «Siamo tutti antifascisti» —«Todos somos antifascistas»—. 

Cantaron La Internacional y el himno nacional francés, La Marsellesa.

También había banderas palestinas y se coreaba «Palestina libre». Otras pancartas hechas a mano hacían referencia al levantamiento estudiantil y obrero de 1968. 

Cuando el candidato presidencial del partido de izquierda LFI, Jean-Luc Mélenchon, llegó al inicio de la marcha, fue aclamado por una multitud de personas. Tanto los manifestantes jóvenes como los de más edad lo recibieron con cánticos de «presidente Mélenchon». 


Por ejemplo, el año pasado hubo diputados del RN presentes en una concentración celebrada en París para recordar al fascista de calle Quentin Deranque. La concentración fue organizada por fascistas, entre ellos el grupo de mujeres antiinmigración Némésis.

El líder del RN y probable futuro primer ministro, Jordan Bardella, también se ha visto envuelto recientemente en un escándalo por unos comentarios antisemitas del pasado. Además, existen tensiones entre Bardella y Le Pen. Pero también son capaces de unirse, sobre todo cuando lideran las encuestas.

El crecimiento del RN se ve impulsado por un racismo que también está profundamente arraigado en la derecha mayoritaria. Bruno Retailleau, candidato presidencial del partido conservador Les Républicains, ha hablado del regreso de los «bárbaros» y de personas «incivilizadas».

La marcha del sábado se produjo tras un presunto ataque racista e islamófobo ocurrido el viernes en Trappes, al oeste de París, que provocó temor entre la población local. Un tirador mató a una persona e hirió a otras cinco.

El antifascista Sébastien habló de la necesidad de combatir el racismo por parte de los políticos del establishment. «Tenemos que seguir con las manifestaciones, echar a Macron y hacer que los medios de comunicación rindan cuentas por lo que dicen», declaró a Socialist Worker.

«Hay mucha retórica racista. Lleva años siendo así».

El sábado fue un éxito rotundo, pero el movimiento aún se enfrenta a importantes obstáculos si quiere salir victorioso.


 







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