SOCIALISMO DESDE ABAJO



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El alma social de la resistencia Palestina


04/03/2024 | 207 vistas | Miguel Silva







Un día en noviembre de 1915, dos hombres diplomáticos, Mark Sykes de Gran Bretaña, y Francois Georges-Picot de Francia, comenzaron a planificar el futuro del Imperio Otomano. ¿Cómo sus países iban a dividir ese gran imperio después de la primera guerra mundial, imperio que integraba tantos países como Bulgaria, Egipto, Grecia, Hungría, Jordania, Siria, Líbano, Palestina, Macedonia, Rumania, partes de Arabia y la costa norte de África?  
 

Bien sabían que el imperio Otomano había controlado el acceso a las rutas hacia el mediterráneo en una dirección y hacia la Asia de India y China en la otra. Y querían garantizar que ese control pasara a manos de sus gobiernos después de la guerra.
 

Y dos años después, muy luego de la revolución bolchevique en Rusia que puso en peligro el futuro de los regímenes árabes y asiáticos, el ministro de relaciones exteriores británico Arthur Balfour, envió una carta oficial a la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda, donde dio el apoyo de su país a la creación, “en Palestina, de un hogar (nacional) para el pueblo judío”. Los británicos querían crear su propia “fortaleza” dentro del medio oriente. 

Los planes hechos, la guerra terminada, Gran Bretaña y Francia comenzaron a actuar. Bajo el poder británico quedaron los países de Palestina y Jordania, Iraq y la región donde iban nacer la Arabia Saudita, Kuwait, Bahréin y Qatar. Y desde hace décadas tenía Egipto bajo su control para garantizar control del canal de Suez como ruta marítima a India. Fue el imperio francés que construyó el canal desde 1859, con el permiso del imperio otomano, pero los británicos ya lo habían comprado a Egipto en 1875. 

Por su parte, los franceses sumaron Siria a los países árabes – Túnez, Argelia y Marruecos, que ya eran parte de su imperio. 
 

Los franceses y británicos regalaron como propina a los norteamericanos el control sobre esa región de dunas y arena que hoy día se llama Arabia Saudita. Bueno, los norteamericanos ya tenían su producción nacional de petróleo en Texas, entonces sus empresas llegaron al país árabe, al principio, bajo presión de su gobierno y eran, en general, mucho más pro-árabe que los imperialistas europeos. 

 

Los imperios británico y francés. 

Muchos de los países bajo la nueva ocupación europea eran muy distintos al capitalismo de los imperios británicos y franceses. La tierra, por ejemplo, generalmente pertenecía a comunidades aldeanas, que la distribuían cada año a sus familias. Pero cuando comenzaron las ocupaciones, las nuevas autoridades muy a menudo vendieron esas tierras comunales a los antiguos colectores de impuestos del imperio otomano, o a las nuevas burguesías nacionales que estaban creciendo.  

Los franceses e ingleses bien conocían esa forma de robo, porque habían cercado las tierras comunales de los campesinos de sus propios países hace siglos atrás. 
 

Claro, hubo resistencia a esa expropiación de las tierras comunales, por ejemplo, en 1926 el levantamiento popular en Siria obligó a los franceses a salir del país (llevando consigo una región que hoy se llama Líbano). 

Por su parte, los británicos no lograron cercar la tierra en Iraq por la resistencia que provocó, pero sí en Palestina, dónde no eran los colectores de impuestos ni una naciente burguesía nacional que recibieron las tierras, sino los colonos de la nueva colonia sionista de Israel. 
 

Y así es el secreto del éxito de la colonia Israel. Los británicos tenían poca confianza en la estabilidad de Egipto como su “centro de operaciones” para controlar la región; mejor tener una colonia hecha a medida, que existía gracias a las acciones del mismo imperialismo británico. Y no hay nada gratis en este mundo. Por su parte, los sionistas se “arrendaban” al imperialismo británico como guardianes fronterizos.  
 

Bueno, desde la década de los 1920, las autoridades británicas construyeron junto a los primeros colonos, los cimientos del nuevo estado de Israel en las tierras de Palestina. Querían un “pequeño y leal Ulster” para controlar los países árabes. Ulster era la región de Irlanda que los británicos habrían separado del resto de la isla, para controlarla mejor. Enviaron sus fuerzas especiales, los “black and tans” (negro y pardos por el color de sus uniformes), para aterrorizar a la mayoría de la población irlandesa. Y cuando enfrentaron resistencia en Palestina en 1921, es decir solamente 5 años de aplastar el levantamiento en el Sur de Irlanda, resistencia al robo de las tierras de los campesinos palestinos, enviaron las mismas fuerzas, los mismos “black and tans” contra los palestinos y bombardearon sus aldeas con los aviones de la Fuerza Área Real (RAF). Los palestinos ya tenían, por lo tanto, dos enemigos: los británicos y los Sionistas. 
 

En 1936, año de la primera intifada contra Israel y los británicos, las fuerzas militares británicas bombardearon las comunas donde vivían los palestinos y el gobierno británico envió 30 mil tropas a pacificar la población de un millón trescientos mil personas y mató unas cinco mil personas. 

 

La colonia de Israel y el fin del colonialismo. 

Israel fue creado “oficialmente” en 1947, cuando en la primera Nakba (‘catástrofe’ en árabe), expulsaron unos 700 mil palestinos de sus hogares y sus tierras. Justamente durante ese período, los poderes imperialistas del oeste comenzaron a deshacerse, bajo el impacto de la rebeldía y la presión por supuesto, de sus colonias. El imperio británico se deshizo de India (1947), Birmania (1948), Ceilán (1948), Malasia y Ghana (1957), Chipre y Nigeria (1960), Sierro Leone y Tanganika (1961), Uganda, Jamaica y Trinidad y Tobago (1962), Kenia y Zanzíbar (1963), Gambia (1965), Botsuana, Lesoto y Barbados (1966), Malta (1974), Zimbabue (1979). 

Por su parte, el imperio francés se deshizo, bajo presión o rebeldía, del Líbano (1943), Siria (1946), Camboya y Laos (1953), Vietnam (1954), Marruecos y Túnez (1956), Madagascar (1958), Sudan (1960), Argelia (1962). 

¿Por qué el caso de Israel fue distinto entonces? 
 

Porque el estado de Israel daba una base para controlar toda la región árabe, con algo de confianza, y esa región era fuente del capitalismo fósil. 

 

Los británicos, los franceses y los gringos. 

Cuando los británicos y franceses invadieron a Egipto en 1956, porque el nuevo gobierno militar de Abdul Nasser había nacionalizado el canal de Suez que pasó por SU territorio, los norteamericanos estaban muy en contra y los obligaron a retroceder. Pensaban que Israel era un “nido de comunistas” donde todos vivían en los “kibutz” sin dios ni ley. Mejor tener aliados árabes que israelíes, entonces.
 

Pero algo aprendieron de su desastre en Vietnam... aprendieron que es una mala movida tener aliados débiles y corruptos. Por lo tanto, cuando se encontraron con que Israel había atacado sus enemigos (Siria, Egipto y Jordania) en 1967 con eficiencia y éxito, aceptaron ese país como un aliado “de confianza” en el medio oriente. 

 

La estrategia de organizaciones que han dirigido las intifadas. 

Cuando comenzó la primera Nakba en 1948, cientos de miles de familias palestinas perdieron sus tierras, sus casas y sus parientes. Sin embargo, para algunos palestinos, era más fácil arrancarse del territorio que para otros. Ya hemos visto que los poderes imperialistas del oeste había divido la región entre sí, y los países del golfo, por ejemplo, habían comenzado a crecer basado a la nueva industria del petróleo. 
 

Esa modernización, esa industrialización, buscó los palestinos con más educación, los ingenieros, los médicos, para levantar sus nuevos “países en construcción”. La empresa Saudi Aramco, por ejemplo, abrió una “oficina” de reclutamiento pocas semanas después de la Nakba en los campos de refugiados de Shatila y Sabra en Beirut en la búsqueda de mano de obra. Llevaron no solamente ingenieros, sino también trabajadores de la construcción a trabajar en Kuwait y Arabia Saudita. Los sistemas de educación en esos países también fueron construidas gracias a las labores de palestinos y palestinas. Veinte por ciento de la población de Kuwait era palestinos hasta 1991, cuándo los expulsaron del país. 
 

De hecho, la construcción de nuevos estados basados en el petróleo había sido un “golpe de suerte” por así decirlo, para un sector de los palestinos. Yasir Arafat, por ejemplo, fue un ingeniero que se hizo millonario durante la industrialización de Kuwait durante la década de los 1950’, formó Al-Fatah y comenzó a negociar con los ricos y poderosos de los países árabes vecinos para conseguir provisiones militares para ganar una nueva Palestina. Logró acuerdos, uno con el Rey de Arabia Saudita, pero bajo la condición de garantizar que el movimiento de liberación palestina nunca iba a intervenir en la política de esos países vecinos. “El Acuerdo de no-interferencia" fue el nombre del acuerdo. 
 

Sin embargo, Yasir Arafat no controlaba las familias de palestinas que vivían en condiciones tan terribles, y en 1987-88, se gatilló una segunda intifada que, a su vez, provocó movimientos de solidaridad en sus países vecinos. Incluso, en Egipto, hubo huelgas de solidaridad en la gran industria, hecho que fue importante en la revitalización del movimiento sindical que sería tan importante durante la primera árabe. 
 

Acto seguido, la OLP que controlaba Yasir Arafat y sus aliados, envió su gente a otros países para controlar y desactivar la solidaridad. En otras palabras, para proteger el proyecto de un país para los palestinos, evitó la exportación a otros países de ese espíritu de rebelión muy profundo que transmitía la intifada. Peor aún cuando sus aliados que controlaban esos países tomaron el camino para aplicar medidas neoliberales a sus propias poblaciones. 

 

Luego, comenzó el “proceso de paz”, pero los cientos de miles de familias que tanto habían sufrido se lanzaron otra vez en la intifada de 2000, provocando solidaridad otra vez en otros países.   

En fin, los ricos y poderosos de los países árabes vecinos no han sido buenos aliados de los palestinos. O, mejor dicho, han sido aliados cuando la lucha de los palestinos no toca las injusticias en sus países, o cuando han recibido una “mejor oferta” de los poderes norteamericanos. Así fue el caso del falso aliado Egipto, donde se firmó un acuerdo de paz en 1980. Acto seguido, Egipto llegó a ser el país (después de Israel, por supuesto) que más ayuda económica y militar de los EE. UU. 
 

En fin, los estados vecinos de Palestina (Egipto, Jordania, Siria y Líbano), miran a las rebeliones contra Israel como un peligro para la estabilidad de sus propios países.  

Bueno, con el tipo de políticas que había practicado, la OLP comenzó a perder apoyo y nacieron nuevas organizaciones, esta vez islamistas, que tomaron su lugar en Gaza. Hamas es una. 

 

Apartheid en Palestina 

Se nombra el estado de Israel como un estado de apartheid, porque en un solo país hay una población de palestinos sin derechos, y otra población de los colonos, que es dueño de todo. 
 

Son los trabajadores bien entrenados (judíos) que laboran en el inmensamente rico sector de la alta tecnología. Son los trabajadores palestinos que laboraban (antes de la guerra genocida do hoy) en la construcción, que tenían que pasar por barreras para llegar a sus lugares de trabajo y que existían en centros de viviendas sin recursos. 
 

Hay dos poblaciones, entonces. Pero hay una gran diferencia entre la población de los palestinos, y la población negra en Sudáfrica bajo apartheid. Porque la mayoría de la clase trabajadora de Sudáfrica eran los trabajadores negros, que sacaron de la tierra los diamantes y el oro, pero también laboraban en fábricas de autos, en fábricas textiles, en los mataderos. Por esa razón central fue, cuando la clase trabajadora negra tomó el caminó de organizarse en huelgas durante los años - 1973, 1976, 1981 y 1985, la institución de apartheid comenzó a colapsar y sus organizadores buscaban una salida de la situación. 

Pero la situación de la clase trabajadora palestina no es así. No son la columna vertebral de la fuerza de trabajo de Israel... han sido eliminados. Por lo tanto, necesitan aliados con los trabajadores de otros países árabes y no-árabes. 

 

El medio oriente y la libertad palestina 

La lucha por la libertad en Palestina tiene la potencia de romper todo el esquema imperialista en el medio oriente. Tiene la potencia de movilizar solidaridad de las poblaciones, y de la clase trabajadora árabe, en países como Egipto.  
 

En Egipto, por ejemplo, el régimen militar de Abdelfatah El Sisi ha eliminado esas agencias civiles que generalmente sirven para proteger los que mandan de las acciones de los mandados. Organizaciones como las ONG y partidos de oposición. Hoy día, no hay amortiguadores entre las bases en Egipto y el régimen militar y solidaridad con los palestinos podría provocar y un choque entre los de abajo y los de arriba. 
 

Y los regímenes como los de Jordania y Siria no quieren ver la solidaridad “descontrolada” entre pueblos dentro de sus países. Apoyar a los palestinos es, entonces, apoyar un movimiento que puede romper el imperialismo en el medio oriente. 

 

La apuesta china. 

Hay un dicho en las familias donde papás, abuelas, vice abuelas y tatarabuelos han vivido bajo el mando de los imperios en los países árabes... Llegaron los británicos y los franceses, y dijimos, bueno, no pueden ser peores que los otomanos, ¿sí o no? Llegaron los americanos y los israelíes y dijimos, bueno, no pueden ser peores que los británicos y los franceses, ¿sí o no? Y ahora llegan los chinos... ¿qué vamos a decir? 
 

A la entrada sur del Mar Rojo hay un gran puerto que se llama Djibouti, es un puerto de capitales chinos. Y en el puerto de Port Saíd, donde termina el mar rojo y el canal Suez, hay una concentración enorme de inversiones, que también es de capitales chinos. ¿Cuál es la apuesta china entonces?: usar el mar rojo y el canal de Suez como una ruta importante para las exportaciones de sus bienes hacia Europa y más al oeste.  
 

Por lo tanto, cualquier movimiento que desactive esas inversiones no recibirá apoyo suyo. La mayoría del petróleo importado a China viene de Irán y Arabia Saudita, por lo tanto, no van a sabotear las relaciones espéciales que tienen entre sus aliados. 

El futuro depende, entonces, de cómo avanzan los palestinos y el movimiento de solidaridad internacional. 







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